
Joe Satriani, quizás el mejor guitarrista de esta galaxia, ofreció un extraordinario concierto en el Jockey Club del Perú. Para el escritor de esta nota (Jean Paul Preciado), es lo más cercano a Dios que pudo estar.
Podría sonar blasfemo, polémico, pero lo vivido por este redactor, es la experiencia más próxima a un milagro, a estar cerca al cielo, a conocer a Dios. Satriani, sin lugar a dudas, hizo “capillas

sixtinas” en los oídos del respetable.
Es común en nuestro país regalarle a cualquier hijo de vecina (esos artistas de medio pelo que caen de vez en cuando) el título de “genio”. No es el caso del "Satch”, a quien cualquier persona que sepa algo de música fácilmente puede calificarlo como el “Beethoven de la guitarra”.
El concierto fue espectacular. Decir que hubo un tema que destacó

sobre otro, ¡eso sí sería un pecado! Todas las canciones eran obras de arte (pequeños universos). Unas te hací
an lagrimear como Cryin', otras invitaban al headbanging como Surfing With The Alien, Satch Boogie o Ice 9; otras simplemente eran para el disfrute a ojos cerrados, como Cool #9 y otras eran cuentos como Time Machine y Andalusia.
El buen “Joe” se dio por entero en Lima, tanto así, que

no dudó en ponerse un chullo que le
lanzaron al escenario. Dialogó con el público mediante su guitarra y no faltaron orgasmos sonoros tanto en la platea femenina como masculina.
El público no sólo se volvió loco con cada melodía, sino que aparecieron los cazadores de los “Plextros” que el guitarrero lanzó a la platea.
Observar a Satriani en la tarima, era como ver a Heath Ledger interpretando al Guasón en la pelicula "The dark knight". Era de otro planeta.
Realmente un performance impecable y un sonido espectacular, una vez más Joe Satriani demostró ser un maestro con la guitarra - de otra galaxia-